Sofía Vargas miró de reojo a Alejandro Ruiz, cuya mirada parecía decirle: no huyas, mejor enfréntalo.
Con expresión confusa, Sofía bajó la ventanilla del carro:
—¿Qué quieres, Daniel?
Daniel Mendoza se quedó pasmado al ver a Alejandro dentro del vehículo. Su cara se transformó en una mueca de disgusto. Observó a Alejandro de arriba abajo, pero por la escasa iluminación del estacionamiento, apenas distinguía su silueta.
—Vaya, Sofía, no te tomo nada de tiempo levantarte a otro —dijo Daniel con to