La sonrisa de Valeria se borró.
—¿Por qué tanta prisa? Aún no terminamos, te pedí que la siguieras vigilando.
—Luego vemos lo del dinero, eso es lo de menos. Al verla de esa manera, el detective no tuvo más remedio que seguir trabajando para ella. Lo pensó con cuidado. Ella no parecía del tipo que no paga. Después de todo, lo necesitaba como su herramienta, así que seguro lo aprovecharía bien. Deshacerse de él ahora sería contraproducente.
—Está bien, si pagas después, pues después.
—Acuérdate d