Después de pensarlo bien, Valeria decidió que no podía permitir que Sofía siguiera teniendo tanto éxito. Tenía que empezar a pensar en su propio futuro.
Se sentó con las piernas cruzadas, con una sonrisa iluminando su belleza. Para cualquiera que la viera, parecería la imagen misma de la dulzura y la comprensión.
Pero Sofía sentía un escalofrío; estaba segura de que Valeria no tramaba nada bueno.
Un destello cruzó la mirada de Sofía, pero reprimió sus emociones y no dijo nada.
Después de la comi