CAPÍTULO TREINTA Y SEIS
Don Pablo Strondda
Me encanta que mi mujer, que suele ser tan fugitiva, me cuide tan bien. Como estoy lesionado, se preocupa por mí y hace todo lo posible por ayudarme. Pasamos mucho tiempo juntos porque estoy en casa, y aunque trabajo desde aquí, consigo resolver muchas cosas, y nos estamos volviendo muy cercanos.
No soy ningún tonto como ella cree, y me doy cuenta de todas sus miradas curiosas hacia mi cuerpo, y veo su desesperación al mirarme; sé que desea