¡Encontramos algo!
Las mentiras más fáciles son aquellas respaldadas por pruebas.
Ese pensamiento se negó a abandonar mi mente mientras el amanecer se asentaba sobre la manada. El sueño se había convertido en un extraño, reemplazado por preguntas que parecían multiplicarse con cada respuesta que descubría. Seraphina había hablado con tanta convicción que dudar de ella ya no resultaba tan fácil como antes, pero la convicción por sí sola no podía condenar a otro lobo.
Por otro lado,