“No Toda Prisión Fue Construida con Barras de Hierro.”
El camino hasta la casa del Anciano Malach parecía extenderse para siempre.
Aunque los dos guardias del palacio caminaban a mi lado sin decir mucho, su silencio de alguna manera hacía que el viaje pareciera aún más largo. Había imaginado que ser castigado por el Alfa Alaric implicaría cadenas, una oscura celda de prisión o interminables sermones del consejo. En cambio, me habían enviado lejos de su cámara por completo, y la única explicació