El mismo rastro
Algunas mentiras se mantenían con tanto cuidado que dejaban de parecer mentiras.
Se convertían en historia.
Se convertían en hechos que la gente aceptaba sin cuestionarlos.
Se convertían en historias repetidas tantas veces que nadie pensaba ya en desafiarlas.
Esas eran las mentiras peligrosas. No las impulsivas. No las desesperadas. Las pacientes… el tipo de mentiras que permanecían en silencio durante años mientras todos construían sus vidas a su alrededor.
Miré los documentos