Mundo ficciónIniciar sesiónEl último día antes de la llegada de Alejandro de Valera se sentía como una cuenta atrás hacia la ejecución. Desde el amanecer, Elena había sido arrastrada al salón de baile en el ala este de la Hacienda. La estancia tenía un suelo de roble sumamente resbaladizo y espejos gigantescos que cubrían todas las paredes, obligando a Elena a ver lo frágil y agotada que lucía.







