La sala familiar de la residencia Collins volvió a quedar envuelta en un silencio pesado y opresivo. La amarga conclusión que acababan de aceptar dejaba una sensación de ahogo que era imposible ignorar: Harper realmente se había alejado, no solo físicamente, sino también emocionalmente. No había invitación de lujo, no había noticias, ni siquiera una pequeña señal que indicara que la mujer aún los consideraba parte de su vida.
Alexander se recostó contra el respaldo del sofá con un rostro que re