El ambiente en la sala familiar de la residencia Collins se sentía mucho más tenso y opresivo que de costumbre. Durante los últimos días, la atención de todos los miembros de la familia parecía haberse centrado en una sola cosa: la invitación de boda entre Darian Vane y Harper Collins. Sin embargo, hasta ese momento, ni una sola invitación había llegado a su casa.
Elizabeth estaba sentada en el sofá de terciopelo, mirando repetidamente el reloj de pared que seguía tic-tac. Su rostro empezaba a