Esa noche, el ambiente en la residencia de la familia Roth estaba lejos de ser tranquilo. Vincent arrojó su chaqueta formal sobre el sofá con fuerza y evidente irritación. El rostro del hombre de mediana edad se veía oscuro y tenso desde que habían regresado de la mansión Vane.
¡Pum!
El vaso de cristal que sostenía golpeó con fuerza la superficie de la mesa de vidrio, produciendo un sonido agudo.
—¡Maldición! —gruñó furioso.
Rosalie, que estaba sentada no muy lejos de Vincent, solo pudo solta