La puerta principal se abrió con la urgencia que solo acompaña a las malas noticias. El Dr. Martin, un hombre cuya existencia parecía oscilar perpetuamente entre los precipicios de la vida, cruzó el umbral, aferrando con reverencia su maletín médico. Tras él, entró el viejo Sr. Knight, cuya postura era testimonio de años de soportar el peso de la sabiduría y los juicios silenciosos.
Xavier apretó la mandíbula y rechinó los dientes, anticipando la reprimenda habitual. La expresión de su padre ba