Los párpados de Cathleen se agitaron ante la luz blanca y estéril que invadía su visión. La agonía latía en su cráneo, un latido implacable que parecía resonar en las paredes de la habitación del hospital. Intentó reconstruir los acontecimientos que la llevaron a ese momento, pero solo encontró fragmentos en el vacío.
"Déjame llamar a tu marido", la voz del médico atravesó la niebla en su mente, su silueta se volvió borrosa mientras giraba sobre sus talones y salía apresuradamente.
Abajo, Xavie