El cielo era de un gris oscuro y amenazador, y la lluvia caía a cántaros, azotando las ventanas con fuerza implacable. El viento aullante sacudía los cristales y sacudía los árboles del exterior. Dentro de su estudio, Cathleen estaba sentada en su escritorio, rodeada de libros y papeles esparcidos desordenadamente a su alrededor. Acababa de terminar de guardar algunas notas cuando oyó sonar su teléfono. Una leve sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios al extender la mano, mirando el iden