Las ruedas del jet rozaron la pista privada de Xavier Knight con un suave susurro de privilegio; el sonido del dinero incluso amortiguó el aterrizaje. La mirada de Cathleen recorrió la cabina como una cuchilla, cortando el silencio y fijándose en Xavier. Había aprendido a cortar con la mirada, cada mirada perfeccionada por años de batallas judiciales.
"Puedo cuidarme sola; gracias", dijo con voz gélida. Sus palabras no eran solo una afirmación, sino un desafío. La frialdad de su mirada contrast