Alessandro
La guerra fría con Barinov consumía mis días. Pasaba horas en reuniones con Isaac e Ivan, analizando informes de inteligencia, planeando nuestra represalia. No sería una simple venganza. Sería un desmantelamiento sistemático. Atacaríamos sus finanzas, sus rutas de suministro, su red de corrupción política. Lo desangraríamos lentamente, hasta que su imperio se derrumbara desde dentro.
Era el método Rossi. No era rápido, pero era definitivo.
Durante estas largas horas, Seraphina era una presencia fantasma en el borde de mi conciencia. Sabía que estaba en la casa, en su biblioteca, en su suite. A veces, sentía su mirada cuando pasaba por el pasillo, y la intensidad de esa mirada era como una brasa en mi piel. Pero después de nuestra confrontación en mi estudio, ambos nos habíamos retirado a nuestras esquinas, envueltos en un silencio tenso.
La tregua no escrita entre nosotros me inquietaba. La mujer que había desafiado las balas y había curado mi herida parecía haber desaparec