90: El trato.
Darwin.
Quería verificar que Ronett no estuviese allí, así que me pasee por todas las habitaciones antes de que pudiese llegar al cuarto de Ian. Y no encontré a la rubia traicionera.
—Hermano.
—Patán Baker.
—¿Cómo te sientes?
—¿Te importa? Esta casa es grande, y hay eco, para que sepas.
Tomé asiento al lado de su cama. Su rostro estaba deshinchado, pero había rastros de lo que había ocurrido. Y sentí entonces nostalgia, tristeza, rabia. Por mí, por lo sucedido con Ian, por ponerlo finalmente en