75: Amor enfermo.
Ámbar.
Darwin impidió que le hiciera una llamada a Elian cuando llegó de la nada, abatido.
Y eso, junto con lo que había pasado durante el día, su actitud, me dejó pasmada.
—Por favor, no quiero que salgas de casa —me susurró esa noche en la que había ocurrido lo de Ian—. Estás en peligro. Y si algo te pasa voy a destruirme.
Ese no era el Darwin que estaba acostumbrado a ver, ni sentir.
El Darwin que yo conocía era reacio a expresar los sentimientos vulnerables. Y aunque me había dejado cl