26: La guerra.
Elian.
Boom, boom, boom.
—¡Davis, ven acá!
Mis pasos resuenan por lo pesados que son, al igual que los latidos fuertes de mi corazón.
Boom, boom, boom.
Me abro paso en las puertas que me dejan ver la sala ya organizada y los ojos expresivos de Ámbar se encuentran de inmediato con los míos.
Boom, pum, boom, pum pum…
De nuevo dos corazones.
Veo cómo a Ámbar se le corta la respiración hasta ponerse tan pálida como un papel.
—¿Qué desean ordenar? —Me quedo inmóvil sosteniendo con fuerza mi libreta