106: Como antes y como siempre.
Darwin.
Tras el grito, lo próximo que veo es a mi esposa caer en el suelo y mi cuerpo también caer casi encima suyo tras haber hecho el intento de detener lo que ahora ha pasado inevitablemente.
—Cielo… —susurro casi temblando encima de su pecho, asustado—. Todo va a estar bien.
Y cuando cierro los ojos para no seguir viendo su rostro dolorido, pienso en que no debí traerla. Debí dejarme llevar por el presentimiento de que estaba cometiendo un gran error.
Esta mañana cuando recibí la invitación