107: Aferrado.
Darwin.
—Cielo, te ves perfecta. —La intercepté, sin controlarme, mientras se veía fijamente en el espejo del baño.
Verla así me excitó, como antes y como siempre.
Mi cuerpo pegado a su espalda, a esas nalgas que tanto me gustaban sobre el vestido; su mirada y la mía bailando a cada parte de nuestros rostros, y luego Ámbar dándose vuelta cuidadosamente para con la misma cautela pasarme por debajo de la axila, me dejó un agrío sabor en la boca.
—Adrián, pórtate bien ¿sí?
Rodé los ojos en cuanto Á