Arthur.
Mi corazón retumba a mil al ver a mi Cariza desmayarse en mis brazos, sentí que la sangre se me hervía por dentro.
—¡Lárguense ahora de mi casa!—Grite furioso.
—No puedes alejarnos de nuestra hija.
Rio a carcajadas. Hija, si como no.
—Tu hija, lo dudo mucho—Espetó Furioso.
No sé qué mueca hicieron porque me encamine a las escaleras, para entrar a la habitación, necesito llamar al médico, tengo miedo que le pase algo malo. La depósito sobre la cama, acaricio su rostro, se ve pálida.
—¿Qu