—Sigo esperando que mi teléfono suene con algo terrible.
Bianca lo dijo en voz baja, tendida enredada en sábanas blancas de hotel la mañana después de la boda, la luz del sol derramándose suave por el cuarto, Ethan a su lado trazando círculos lentos contra su hombro desnudo.
—No viene nada terrible —dijo Ethan, algo divertido y tierno en su voz—. Ya revisé. Le di instrucciones específicas a todos los que conocemos de no contactarnos a menos que alguien se esté muriendo activamente.
—Eso es ex