—Qué dinero —dijo Bianca despacio—. ¿La transferencia? Ya sabemos de eso.
—No la transferencia. —El agarre de Folake sobre la mano de Bianca se apretó—. El resto.
El rostro de Daniel se había puesto del color de las sábanas del hospital. —Mamá. Por favor.
—Ya me cansé de protegerte de cosas que tú mismo debiste haber dicho hace años. —La voz de Folake, aunque delgada, cargaba un acero que Bianca nunca le había escuchado antes—. Daniel no solo tomó una transferencia de la fundación, Bianca. Pi