—No es un delito devolver dinero que no era tuyo, Bianca. Pero sí necesita un rastro documental, o se ve exactamente como algo peor de lo que fue.
El abogado de la fundación lo dijo con sencillez, sentado frente a Bianca y Ethan en la misma sala de juntas donde se había decidido el puesto de director de Ethan hace semanas. Marcus también estaba presente en la reunión, callado y observador, esa misma presencia firme en la que se había convertido en cada cuarto que importaba últimamente.
—Folake