Zoe quería ser la primera en decirlo.
—¡La abuela está despierta! ¡Papi llamó y dijo que está preguntando por mí!
Bianca alcanzó a su hija a media brinco, el teléfono todavía tibio en su propia mano por el mensaje de Daniel de un minuto antes. Todo el rostro de Zoe estaba iluminado, ese tipo de alegría pura que hacía que cada pasillo de hospital por el que Bianca había caminado alguna vez pareciera haber valido la pena.
—Está despierta —repitió Bianca, dejando que el alivio realmente se asent