—No encuentro el tono exacto de listón que Adaeze insiste que combina con las invitaciones. Ya fui a cuatro tiendas.
Kemi lo anunció, llegando a la cocina de Bianca con un puñado de muestras de listón, algo exasperado pero genuinamente encantado cruzando su expresión a pesar del caos leve.
—No va a notar si está ligeramente distinto —dijo Bianca, riéndose mientras clasificaba las muestras ella misma.
—Absolutamente lo va a notar —dijo Kemi—. Sabes esto. No finjas lo contrario.
Adaeze llegó v