—Quiero decir que sí, pero no quiero decidir eso sola.
Bianca se lo dijo a Daniel por teléfono, todavía sosteniendo el mensaje del médico en su otra mano, algo tierno e inseguro cruzando su voz.
—Por qué necesitarías mi permiso —preguntó Daniel, confusión genuina en su tono—. Tú también estuviste ahí para la mayor parte de eso.
—Porque era tu mamá —dijo Bianca con delicadeza—. Creo que esta decisión debería ser tuya primero, y mía solo si en realidad quieres tomarla juntos.
Daniel se quedó c