Capítulo 30: El amor toca a la puerta.
—¡Inmaculada tu aquí! —exclama Ángel y se emociona al verla.
—Vine acompañar a Helen.
—Pobre muchacha, pero entre todos la apoyaremos.
—Vivirá aquí, espero no te incomode.
—En lo absoluto, ven conmigo.
—¿A dónde?
—A un lugar, que te fascinará.
—Estoy esperando a tu madre, Helen está con Gianna.
—No te preocupes por mamá, yo ahora te necesito más.
—¿Qué tienes en mente? —pregunta Inmaculada con desconfianza.
—Nada malo, no te asustes. Confía en mí, ven.
—Está bien, pero hay de ti, si quieres pas