67. Luna de miel
Despertó después de escuchar un ruido en la habitación. Le costó muchísimo, porque estaba totalmente cansada luego de una noche de mucha diversión.
Suspiró, abriendo los ojos con pereza. Ya era de día, se dió cuenta por la luz que iluminaba todo el lugar. Sammael estaba entrando con una bandeja de desayuno, no traía puesta su camisa y se veía exquisito.
El tatuaje que tenía en las costillas le resultó totalmente apetitoso, ni hablar de esos abdominales de infarto que le mandaban una invitación