18. Cállate, maldita sea
Observé de nuevo el vestido en mi cama. Era lindo, no lo iba a negar.
Acaricie la tela con suavidad, y una pequeña sonrisa adornó mis labios. Lo había comprado ayer. La verdad estaba emocionada por el viaje, porque iba a estar con él. Era gracioso que en un momento como ahora algo así me emocione, pero así era. Y aunque lo último que había pasado con Alexei me había tomado por sorpresa, no deje que me achicopalara.
Era obvio que así era ahora, pero luego eso será distinto. Bueno, yo decía que c