17. Atrapado infraganti
Pasé una semana más sin volver a ver a Melina. No la contacté por ningún medio, pero estaba seguro de que en ese preciso instante debía de estarme odiando. Para ser sincero conmigo mismo, tuve que ser así de frío la última vez.
Quizás estuvo un poco mal, pero no pude evitarlo. Cada vez que pensaba en que ella me estaba engañando, me volvía loco. Cuando pensaba que lo que sucedía entre nosotros se sentía bien, volvía a venirme a la mente que ella me busco todas esas veces intencionadamente.
¿Por