“Has estado sentado afuera dos horas,” dijo ella. “Mac.”
Estaba recostado contra el auto con el cuello de la chaqueta levantado y las manos en los bolsillos y cuando ella salió por las puertas del juzgado y lo vio parado ahí algo en su pecho hizo algo para lo que no tenía categoría. Él levantó la vista cuando la escuchó y se apartó del auto y eso fue todo. Solo caminó hacia ella y ella caminó hacia él y se encontraron en medio de la acera.
Ella miró su cara.
“Te quedaste aquí todo el tiempo,” d