Trish, una chica caliente
Había pasado solo una hora, y ya sentía que el viaje se estaba haciendo interminable. No porque fuera aburrido, sino por la tensión constante que había entre Nico y yo.
Cada segundo que pasaba en ese coche con él me hacía sentir como si caminara sobre una cuerda floja, tratando de mantener el equilibrio entre lo que sabía que debía hacer y lo que realmente deseaba hacer.
Cuando al fin paramos en una gasolinera, sentí una especie de alivio. Al menos por unos minutos po