El Nuevo Hogar.
No hay un momento exacto en el que tome la decisión.
No existe una escena clara donde diga “sí” en voz alta, ni una conversación formal en la que todo quede definido con palabras precisas. La decisión ocurre de una manera más silenciosa, más coherente con todo lo que hemos sido hasta ahora: se instala poco a poco, se vuelve inevitable, y cuando finalmente la reconozco, ya es demasiado tarde para fingir que no la he tomado.
Se lo digo a Caelan una tarde, en la cocina, como si estuviera comentand