Blindaje.
Desde esa mañana, supe que las cosas habían cambiado, ya no se trataba de reaccionar, de apagar fuegos a ciegas. Se trataba de construir muros, de anticipar cada movimiento antes de que alguien siquiera lo pensara.
Empecé con los sistemas internos.
Accesos escalonados: cada documento, cada flujo de información, cada decisión tenía ahora un guardián invisible, y yo era el último que daba la llave.
Las auditorías cruzadas se volvieron rutinarias, cada firma debía pasar por dos ojos distintos.
Nad