―¿Señor? ―La sirvienta interrumpió justo cuando Isla estaba dispuesta a decirle que ese hombre era él.
Resignada solo bajó la mirada ante la atenta atención del hombre. Logan la miró unos segundos sin responder al llamado de la puerta y el silencio de Isla lo tomó como una clara señal de que él tenía razón y ella solo deseaba mentirle a la cara con descaro.
―¿Qué quieres? ―Respondió con grosería al escuchar nuevamente los toques en la puerta. ―¿No puedes dejar de fastidiarme de una buena vez? ¡