— Mi querida familia, parece que lo único que los mantiene unidos, es la maldad y el ser cómplices de tantas atrocidades.
— ¿Dónde está… mi hijo? – de repente Grace se dio cuenta de que su hijo no estaba en la sala y se temió la peor
— ¿Qué le hi… ciste a mi hijo, desgra… ciado? ¡¡Qué le hicis…te!!
Se abalanzó con su cuerpo maltrecho sobre Henry, la adrenalina corriendo por sus venas, pero fue enseguida retenida por las doncellas de Eva.
— ¡Suélten… me, que me suel…ten les digo, maldit4s! – ha