— Ese es mío – Phil le indicó cuando Helen tomó una pequeña cajita rosa de los paquetes sobre la mesa.
Sabía muy bien que Phil tenía sentimientos por ella, había que ser muy tontos para no darse cuenta.
Era todo un caballero con Helen, serio, tierno, considerado y dulce, el novio perfecto, sin embargo, Helen solo lo veía como un buen amigo.
¿Por qué será que las mujeres siempre se obsesionan con los chicos malos e imposibles?
Cuando Helen abrió la cajita ante la mirada de expectativa de Phil, s