— Ven, te haré una demostración, aprende bien para más tarde— haló por el brazo a una asombrada Eva, que ya tenía las mejillas en rojo, dándose cuenta a lo que se refería su esposo.
— He… Henry estamos en público – Eva estaba a ahorcajadas sobre Henry en el asiento del conductor.
— Por aquí no pasa nadie, esto es un camino abandonado. Dime Eva, ¿no extrañaste los besos y las caricias de tu esposo?
— ¿Qué piensas de esta nueva versión de mí? No me has dicho nada y ya voy a empezar a creer que pr