CLEMENTINE
Era finales de mes. Llevaba casi tres semanas trabajando en Appetite, y estaba al límite de mis finanzas. Había dejado de hacer trabajos freelance y ya no trabajaba en el restaurante. Mi empleo en la empresa de Rylan era más que a tiempo completo.
A veces me quedaba hasta tarde. Ponía todo de mí en mi nuevo trabajo para demostrar que lo merecía, para asegurarme de conservarlo y para mostrar que era una buena inversión.
Pero el dinero empezaba a escasear. Pronto recibiría mi primer