Desafortunadamente, el lloriqueo de Hanna hizo que Julián sintiera asco. En ese preciso instante, el abrazo de Hanna fue recibido con un fuerte empujón del dueño del robusto cuerpo.
¡Brukk!
"¡Controla tu actitud, Hanna! ¡Te has pasado de la raya!", gritó Julián con un tono de voz elevado.
De hecho, con tanta emoción, el dedo de Julián señaló el rostro de Hanna con una clara expresión de furia. "¡Tú! ¡No eres más que una traidora!".
"¡No quiero volver a verte! ¡Vete!", expulsó Julián bruscamente