Mientras tanto, en un lugar diferente en el mismo minuto, Kalila apenas miró su teléfono que había estado vibrando durante bastante tiempo. Su estado de ánimo no estaba bien.
Ni siquiera podía atender la llamada; tan solo ver el nombre en la pantalla de su teléfono hacía que su estado de ánimo se nublara aún más.
Un pesado suspiro escapó de la hermosa joven de ojos bonitos. "Lo siento, Julian. Por ahora, necesito estar sola."
"Sé que me equivoqué al ignorarte sin ninguna explicación. Pero estoy