Esa noche Steff se distrajo mientras se daba los últimos toques de maquillaje cuando vio el albornoz de un hombre pasó volando ante ella para aterrizar a medias sobre la silla delante del tocador. Se volvió y encontró a Jye apoyado con gesto negligente en la puerta. Llevaba una elegante camisa de seda y pantalones negros, pero tenía el pelo mojado y sin peinar y los pies descalzos. La viva imagen de la seduccion...
—Por favor, no tires cosas cuando me estoy aplicando rímel. Al padrino no le gu