Cuando Elena regresó a casa, ya era la una de la madrugada.
Saliendo inmediatamente del baño y acostándose en la cama, Elena aún no podía conciliar el sueño.
En esta intranquila noche, algunos sentidos se agudizaron aún más. Recordó cuando él la sujetaba, el miedo y la completa excitación en lo más profundo de su corazón. Recordó su cálido aliento en su cuello, y su corazón se desordenó un poco.
No entendía por qué pensaba así, por qué creía que ella quería buscar a otros hombres. ¿No sabía él q