Cuando Elena pensaba que él iba a estrangularla, de repente soltó instintivamente su mano.
—No he ejercido fuerza, ¿por qué finges estar al borde de la muerte? ¿Acaso en tu mente soy alguien que no valora la vida de los demás?
Él la miró con gran frialdad, como si fuera su culpa todo lo relacionado con Alberto.
Ella respiraba con fuerza, como si en ese momento hubiera recuperado la vida perdida, y ahora solo sentía un miedo aterrorizante hacia Silvio. Con un empujón vigoroso, logró apartarlo sin