—Espero que en el futuro podamos tener oportunidades de colaborar.
Andrea apartó la mirada inmediatamente, sonrió con generosidad, y Silvio también fue muy cortés, brindando con ella.
Las copas se colocaron en la mesa, y Elena vertió rápidamente otra copa. Silvio le echó un leve vistazo, y al recibir la copa, sus manos se rozaron con las de ella.
Ella se retractó rápidamente, con un ligero rubor en su rostro.
—No se sientan tan cohibidos. En realidad, no fui invitado, pero si mi presencia arruin