Regresando de nuevo a su habitación, Elena aún podía escuchar el estruendo abajo.
Ese estruendo gigantesco hacía que el corazón de Elena temblara sin cesar.
No es que no tuviera miedo, simplemente que el miedo y la total decepción en las personas, cuando alcanzan cierto punto, siempre estallan.
Y esta explosión resultante la hacía sentir aún más impulsiva frente a Silvio.
No quería seguir las decisiones de Silvio, porque estaba muy consciente de que incluso si renunciaba a este trabajo, no recib