Carlos también vio a ese hombre, pero no le dio importancia alguna. Se acercó a Elena y le dijo: —No tengas miedo.
Esta frase tranquilizó un poco a Elena, quien le sonrió ligeramente. —Sí, no le tengo miedo.
Continuaron caminando sin saludar a Silvio. Elena entendía muy bien ahora que el tener miedo no resolvería nada.
Comieron juntos con Carlos. No importa, ya había sido descubierta, así que, en lugar de esconderse, prefirió ser franca y dejar que él especulara.
Elie no le había dicho a Silvio