—¿Estás bien? ¿Te lastimaste en algún lado? — La multitud era muy densa, y Silvio rodeaba los hombros de Paula, ayudándola a levantarse con cuidado.
—Me duele la mano...— Paula se mordió el labio, mostrándole su mano ensangrentada a Silvio. —¡Está sangrando! Silvio, ¡tengo mucho miedo!
—No te preocupes por eso, estaré contigo. Todo estará muy bien, — Silvio la tranquilizó suavemente, levantándola en sus brazos. —¡Te llevaré de inmediato al hospital!
Paula negó con la cabeza muy apresurada. —Solo